¿Terremotos? Terremotos ¡Shaky, shaky! – Memorias de un friki exiliado VIII

El jueves 26 de octubre y el domingo 30, se notaron en el centro de Italia (incluida Perugia) varios terremotos. La magnitud fue de 5.4 y 5.9 el jueves, y de 6.6 el domingo. Claro está, también hubo muchas pequeñas réplicas, pero eso no se notó apenas. Todo esto un mes después de los terremotos del 24 de agosto, de 6.0 y 5.4 grados. Para alguien que nunca había sentido terremotos el susto debería haber sido grande. Pues la verdad es que no.
Dejemos algo claro: los terremotos dan miedo. Al menos al principio, cuando no sabes qué ocurre. Pero una vez superado el miedo inicial, hay que mantener la calma y actuar con tranquilidad. No por correr más van a parar antes los terremotos. Incluso correr puede ser más peligroso. Y más aún en mi caso, que vivo en un cuarto piso. Si cualquiera de esos terremotos hubiese querido pillarme, lo habría hecho. Así que lo mejor si se siente un terremoto es eso: tranquilidad y arrimarse a una puerta. Los edificios en el centro de Italia están hechos para resistir este tipo de movimientos. Si se vive en la zona antigua de la ciudad, sí que es más recomendable salir de casa. Siempre y cuando haya un espacio abierto fuera de peligro de derrumbes.
Cartel de comportamiento durante terremotos en la Universidad

Cartel de comportamiento durante terremotos en la Universidad

Si bien muchos españoles y muchas familias entraron en pánico, no fue mi caso. Tras los dos terremotos del día 26, hubo gente que se preparó mochilas por si había que dormir en la calle. Yo me até los zapatos y cené tranquilamente. Antes del segundo estábamos cocinando, comentando el primero. El temblor nos hizo apagar el gas (muy importante) y bajar a la calle, donde caía una espectacular tormenta. Y yo en bata y con las pantuflas, porque sean terremotos o tormentas, hay que estar cómodo. Al volver a subir la cena ya se había terminado de hacer. Así que, en vez de preocuparme por los terremotos, me puse a cenar mientras me reía por la histeria colectiva. Eso fue con los terremotos del día 26. El del domingo provocó grietas en casas y que algún Erasmus tomase unas pequeñas vacaciones en España. A mí me enfadó porque fue a las 7:40 de la mañana y me hizo madrugar en domingo.
Con esto no quiero decir que los terremotos no sean peligrosos. Lo son, solo hace falta ver lo que provocó el de agosto (unos 300 muertos). Lo que quiero decir es que los terremotos son acontecimientos naturales que no se pueden evitar. No hay que dejarse llevar por el miedo. Hay que mantener la calma y seguir los consejos que todos sabemos: ponerse debajo de puertas o muebles, ir a terreno abierto y seguro, no usar ascensores, y no ponerse cerca de paredes que puedan caerse. La verdad es que los terremotos no son muy largos. Así que cuando acaba, lo mejor es comprobar daños personales y materiales. Si los hay, entonces sí es normal dejarse llevar por las emociones. Si no los hay, solo hay que preparar una mochila con ropa por si acaso, y seguir haciendo vida normal. Si no ha pasado nada durante, no va a pasar después. Ya se encargarán las autoridades de evacuar zonas o de cerrar edificios. Pero nunca hay que ponerse nervioso. Los terremotos, como el resto de desastres naturales, ocurren. Y por mucho que queramos, no se pueden evitar. Así que tranquilidad y precaución. Es lo único. Además, es como montar en el Dragon Khan de PortAventura: da mucha impresión, te tiemblan las piernas, y ya. Luego aprovechas para que el Cola Cao se remueva solo, pones la canción “Shaky Shaky” de Daddy Yankee, y a disfrutar. No es para tanto. Arrivederci e buona serata.