Florencia tiene «musho arte» – Memorias de un friki exiliado XII

Como ya dije, cuando estuvo mi familia visitamos Florencia. Y me hacía ilusión, porque durante estos meses se organizaron varios viajes y yo no fui a ninguno. Esta visita fue nueva para los cuatro, y a pesar de la intensa lluvia, mereció mucho la pena. Como también dije, en los primeros domingos de mes todos los museos son gratis. Esto dignifica que pudimos ver una cantidad impresionante de obras de arte que están en Florencia. Que no son pocas por cierto.
Lo primero que se ve de Florencia (desde la carretera por la que fuimos), es Florencia en sí misma. Hay un mirador inmenso desde el que se ve toda la ciudad. En ese momento podríamos habernos ido, porque ya estábamos fascinados. Y después, una vez aparcamos, nos dirigimos al Ponte Vecchio. El Ponte es uno de los lugares más emblemáticos de Florencia. Ha aparecido en películas como «El Perfume», o en cómics como «Batman: La mano negra». Seguro que alguna vez lo habéis visto alguna vez. Así que lo cruzamos, intentando no mirar los precios de las carísimas tiendas que hay.
El Ponte Vecchio, lugar muy emblemático de Florencia

El Ponte Vecchio, lugar muy emblemático de Florencia

Y en nuestro camino al Duomo, llovió tanto que nos metimos en una galería. No estaba mal, pero nada espectacular. Espectacular fue cuando salimos y vimos el Duomo. Que el de Siena y el de Florencia son muy parecidos por fuera, pero no es lo mismo. El de Florenca es más grande, tiene un frontal impresionante, y en frente tiene el Baptisterio de San Juan, que sigue el mismo estilo de mármol negro y blanco.
Como teníamos los pies encharcados y estábamos cerca, fuimos hacia la Galería de Bellas Artes de Florencia. Donde está, nada más y nada menos, que el David de Miguel Ángel. Cualquier palabra es poca para describir a ese pedazo de mármol de cinco metros. Si me decís adjetivos buenos para describirlo, nos quedamos cortos. Igual que al propio Miguel Ángel. Menudo artista… Es que no puedo definirlos, lo siento. Solo diré que son impresionantes.
Después de comer (al menos Florencia es más barata que Roma) y reponernos de la impresión, nos fuimos a echar la tarde en otra galería, la de los Uffizi. Esta galería fue creada por la familia Medici, una de las más importantes de Florencia (sí, Medici, como el que salía en Assassins Creed). Y madre mía si les gustaba coleccionar arte… Si os digo que nos pasamos dos horas dentro, y que no la terminamos entera, va completamente en serio. Ojala vivir en Florencia para tener tiempo y verla, porque es inmensa, con salas dedicadas a prácticamente cada artista del Renacimiento. Acabamos mareados de tanta vuelta, pero al menos había dejado de llover. Así que cuando salimos, fuimos al Mercado del Porcellino (o Mercado del Jabalí), volvimos a cruzar el Ponte Vecchio y nos despedimos de Florencia. En resumen se puede ver en un día, pero en un día largo.Y si se es amigo del arte o del Renacimiento, es una parada obligatoria. Porque otra cosa no, pero Florencia está llena de arte, que te llena los ojos y te emboba a más no poder. Son unos artistas. Arrivederci e bouna serata.